Laudes

Laudes
HIMNO
¿Adonde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huíste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras
de flores esmaltado!
decid si por vosotros ha pasado.
¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!
Mi Amado, las montañas, los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos;
la noche sosegada en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
Detente, cierzo muerto; ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran tus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.
Gocémonos, Amado, y vamonos a ver en tu hermosura,
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
En verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador.
Salmo 62, 2-9
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. 1. En verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador.
Ant. 2.
Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Cántico Dn 3, 57-88. 56
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Al fin de este cántico no se dice Gloria al Padre.
Ant. 2. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Ant. 3.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con cánticos espirituales.
Salmo 149
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. 3. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con cánticos espirituales.
LECTURA BREVE
2Co 3,17-18
El Señor es Espíritu: y donde hay Espíritu del Señor, hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor que es Espíritu.
RESPONSORIO BREVE

R/. Brillará tu luz en las tinieblas, * Tu oscuridad se volverá mediodía. Brillará.
V/. Y el Señor llenará tu alma de claridades. * Tu oscuridad. Gloria al Padre. Brillará.
Ant. Bened.
Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz.
O bien:
Prestad atención a la palabra de Dios, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones.
PRECES
Aclamemos a Jesucristo, cabeza y esposo de la Iglesia, que hoy nos colma de alegría con la fiesta de san Juan de la Cruz, digámosle:
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Palabra única de Dios, hablada desde siempre en eterno silencio y acogida en el seno de la Virgen al llegar la plenitud de los tiempos,
enséñanos hoy a escuchar tu palabra en la intimidad del corazón, y a cumplirla y manifestarla con nuestras obras.
Sabiduría del Padre, que nos mostraste el exceso de tu amor en el anonadamiento de la encarnación y de la cruz,
otorga a cuantos has redimido con tu sangre vivir en permanente comunión contigo.
Imagen acabada del Padre, en quien se nos han revelado esplendorosamente los misterios del amor eterno,
haz que, impulsados por tu Espíritu, caminemos con resplandor creciente hasta tu luz inaccesible.
Gozo supremo del Padre, por quien Dios mira propicio a los hombres,
haznos perfectos y compasivos como el Padre del cielo.
Primogénito de toda criatura, por quien el Padre creó y recreó con sabiduría y amor todas las cosas,
enséñanos a elevarnos de la belleza del mundo visible hasta tu hermosura invisible.
Padre nuestro...
Oración
Señor Dios nuestro, que hiciste de san Juan de la Cruz, nuestro padre, un modelo de abnegación evangélica y un perfecto amador de Cristo crucificado; concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, lleguemos hasta la contemplación eterna de tu gloria. Por nuestro Señor.
O bien:

Señor Dios nuestro, que hiciste de san Juan de la Cruz, nuestro padre, un maestro espiritual para toda la Iglesia; haz que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, por la senda de la fe, de la esperanza y del amor, lie guemos a conseguir la perfecta libertad de tus hijos en el Espíritu. Por nuestro Señor.